Tips 1 (Consejos) Psicología Deportiva: Regulación Emocional.

Algunas "píldoras" para seguir el entrenamiento mental

¿Qué son las emociones?

Las emociones las conocemos y experimentamos todos y todas. Las solemos reconocer en nosotros mismos y en los demás. No podemos deshacernos de ellas. En los momentos más difíciles aparecen, y como un péndulo, viajan de un extremo al otro. Cuanto más intensidad tienen, más recorrido tiene dicha “oscilación emocional”.
¿Cuánto sabes sobre ellas?
La emoción es una experiencia. Y como tal, deja una huella y aprendizaje en nosotros. También es multidimensional (activación y desactivación fisiológica y niveles de placer y displacer).
Al tomar conciencia de las emociones (aspecto que aveces no es fácil, para algunas personas) es importante registrarlas (ver notas). Con ello conseguiremos saber en qué experiencia emocional nos movemos, habitualmente. Desde esa línea base, podremos intervenir con más éxito.
Experimentamos las emociones de forma entremezclada, unas con otras, hasta producir un estado y experiencia afectiva característica de cada situación. Sería algo así como observar un cuadro muy colorido, en el cual no logramos definir un color “puro” característico. Observamos y nos deleitamos de una “emoción visual”, que nos propone el artista.
La percepción y valoración de las experiencias emocionales llegarían a ser lo que conocemos como metaexperiencias emocionales.
Para hacerlo más práctico, definamos la emoción según Hofmann (2018):

“Una emoción es

(1) una experiencia multidimensional que:

(2) se caracteriza por distintos niveles de activación y de placer-desagrado;

(3) se asocia a experiencias subjetivas, experiencias somáticas y tendencias motivacionales;

(4) está teñida por factores contextuales y culturales;

y (5) puede regularse hasta cierto punto mediante procesos intra e interpersonales.”

 

Motivación, cuando la emoción nos impulsa

Las emociones están en conexión con la motivación. A veces es difícil separar una de la otra.
Si pasamos por una racha complicada, no nos salen los partidos bien, el entrenador/a nos presiona (o es el entrenador el que recibe presión, o el árbitro, etc.) todas esas emociones desagradables empezarán a afectar a nuestra motivación. Todo dependerá de la fortaleza mental de la persona, el ambiente, factores individuales, etc.
La motivación puede ser; 1) intrínseca o extrínseca (que surge de nuestra propia iniciativa, o de estímulos externos a nosotros mismos). Pueden también, dentro de las anteriores, ser; de filiación (amistad), de logro (aprendizaje), de intimidad (ralacional), de poder (ejercer un rol dominante sobre otro/s. Estos son las más relevantes en el deporte.
Si la motivación es positiva, y normalmente intrínseca, la persona iniciaría una aproximación hacía su objetivo. Su estado de ánimo sería óptimo para competir.
Si la motivación no es positiva, y normalmente suele estar vinculada a la extrínseca, llevaría a un intento de evitación (si es activa, ésta se parecería a la de aproximación, pero movilizando una actitud defensiva. Si fuera pasiva, estaríamos en una situación crítica. Esto suele acompañar a estados de ánimo muy negativos.
Por último, aunque no profundizaremos en ello, resaltar que estos tipos de motivaciones hacen “saltar” diferentes sistemas psicológicos/emocionales en la persona: de miedo/ansiedad, de ira/furia, etc.

 

La auto(yo)regulación

Se puede sintetizar este concepto psicológico como;

ajustar la conducta a las demandas situacionales. Es decir, desarrollar una habilidad para procesar y modificar, cognitívamente (pensamientos, imágenes, impulsos) determinados comportamientos.

 

 

El trabajo con el psicólogo deportivo en este tipo de técnicas es fundamental. Se identifican, describen, analizan y modifican la conducta de la persona frente a situaciones estresantes.  
Un esquema que nos puede ayudar a hacernos una idea del entrenamiento que se llevaría acabo, sería; 
 Estrés=Estímulo=Agente(deportista/entrenador)=Respuesta
Un acontecimiento externo (una decisión arbitral, por ejemplo) genera un estímulo desencadenante en el deportista; una respuesta de estrés. En todo ese proceso, la emoción ha estado gobernando la mente de nuestro/a atleta.

 

El Afecto posivito (la felicidad del deportista)

El afecto positivo, recordemos que es un estado emocional (una experiencia) en el que nos podemos encontrar en un momento determinado. Transitamos desde lo dimensional de la emción (pasamos de una sensación de agrado o desagrado, desde un continuum), además de pasar por el continuum de sus niveles de activación o desactivación ficiológica.
En este punto, hay que dejar claro que ninguna emoción/afecto, es bueno o malo. Si es agradable, o desagradable. Ninguno es productivo/improductivo, en sí mismos, el deportista, entrenador, árbitro, etc. debe pasar por un estado de calma (desactivación), para luego rendir en un estado de tensión (activación).
Cuanto más tiempo logramos regular estos estados afectivos, y conseguimos poner en marcha el potencial del afecto positivo justo cuando lo necesitamos. Esto, en resumidas cuentas, sería: la felicidad de un deportista.

Neurociencia de la Emoción

No se puede entender el deporte, el ser humano y sus capacidades mentales sin entender qué tipo de correlatos neurobiológicos están produciéndose, en él/ella.
Cuando el estímulo entra en juego (por ejemplo; el entrenador me grita) la persona percibe una potencial amenaza (este domingo no jugaré). La amígdala empieza a estimularse y las sensaciones de malestar se manifiestan, son percibidas, por el deportista.
En ese momento, el deportista debe poner en marcha estrategias de afrontamiento (jugar mejor, esforzarse físicamente, comprender qué desea el entrenador/a de él/ella, etc.). La amígdala ya ha mandado señales al hipocampo (memoria), corteza insular (homeostasis, atención, emoción subjetiva y auto-percepción-corporal), la Coerteza Prefrontal Anterior y Corteza Cingulada Anterior/posterior (esto produciría una hipoactivación de las funciones ejecutivas: tomar decisiones, etc.)

Deportistas emocionales y fuertes

Como podéis ver es importante aprender, entrenar, perfeccionar y poner en práctica la regulación emocional en el deporte.
Confía en el único profesional, repito; el único, que sabe y está acreditado para la modificación de conductas/emociones; el psicólogo.
Si necesitáis resolver alguna duda o cuestión que tengáis, por favor, poneros en contacto.
¡A entrenar duro!
 

Se ha utilizado como libro de referencia:

Hofmann, S. G (2018). La emoción en psicoterapia. De la ciencia a la práctica. Barcelona: Editorial Paidós. 

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