La capacidad de visualizar imágenes mentales, cargadas de estímulos vívidos, controlados y con una perspectiva o punto de vista “virtual”, es una práctica recurrente en el deporte profesional. Los jugadores/as saben que el entrenamiento en este tipo de ensayo mental les prepara para un mejor rendimiento deportivo.

El estímulo visual suele ser el que predomina, pero es importante trabajar con otros estímulos sensoriales, como; olores, sonidos, sentimientos/emociones, pensamientos, aspectos motores (propioceptivos o kinestésicos)… gracias a las nuevas técnicas en nueroimagen, sabemos que son similares las zonas que se activan en nuestro cerebro, cuando conseguimos recrear el máximo número de sensaciones posibles. Es decir, imaginamos una acción o situación de juego, que hemos practicado previamente.

Por ejemplo, un tiro libre en baloncesto. Si no recreamos el momento en el que el jugador/a está sólo esperando que el árbitro le proporcione el balón, las personas de la grada que le gritan e intentan llamar su atención con sus gesticulaciones, el sonido de las bocinas de la cancha, el olor del balón, etc. es probable que la mente del deportista no sea capaz de representar mentalmente, la auténtica escena del juego.

Como hemos indicado, imaginar esa situación con todos sus componentes reales reactivará nuestro cerebro/mente en las mismas zonas que se ponen en marcha en la circunstancia de juego real.

Por lo tanto, tenemos dos tipos de visualizacines; una más sensorial y otra de tipo cognitivo/pensamiento.

Estas activarían procesos neuronales que están implicadas en la acción motriz del deportista. Podríamos decir que el cuerpo, a través de la mente, realiza un “pequeño” impulso motor/corporal similar al que realizaríamos en la acción real.

Es importante que entendamos la visualización como un ejercicio multimodal y multisensorial.

 

La visualización, como cualquier otro aspecto que se pretenda dominar, requiere de un entrenamiento.

Para ello se debe empezar con una explicación teórica de la técnica. Para que los entrenadores/deportistas sepan qué están trabajando, qué coste y beneficios les supone esta preparación.

En un segundo nivel habría que medir y conocer la capacidad individual para la visualización. No todas las personas tienen la misma capacidad o hábito, en este tipo de técnicas. Esto se comprueba con unos sencillos ejercicios.

En tercer lugar se trabajaría prácticas y ejercicios básicos de relajación. Sin relajación es inviable cualquier tipo de visualización productiva.

Por último, se realizaría la práctica mental guiada. Los resultados de esta prácticas están demostradas desde hace décadas, en el campo científico de la psicología del deporte. Y son utilizadas más allá del deporte, en ámbitos como el empresarial, artes escénicas, etc.

 

 

Existe una diferencia entre; a) el trabajo que se podría hacer con los/as jugadores/as, -que sería con una práctica mental “interna”-, (es decir, se visualiza desde el campo visual y cómo recibe el propio deportista los estímulos sensoriales). Y b) también se puede trabajar desde una práctica mental “exterior”,- ésta sería ideal para los entrenadores-.

En el caso de personal que colabora, como preparadores físicos, médicos, etc. puede ser interesante hacer algún trabajo más específico. Llegado el caso.

El sobre-entremiento es uno de los grandes “males” del deporte moderno (al menos, en mí opinión). No se entrena mejor, porque se entrene más. Por supuesto, no se debe entrenar poco.

El eterno debate entre cantidad vs calidad. Entrenar lo necesario para llegar a los objetivos, haciéndolo en la dirección correcta. Es decir, desde una calidad en la preparación. Puede ser mucho pedir para algunos deportistas o entrenadores. Siempre y cuando estos no busquen la excelencia en el deporte.

Esto influye, en especial, en el correcto aprendizaje e interiorización de los conceptos que el entrenador desea trabajar, la dosificación mental y física, etc.

También influye en las lesiones. Éstas últimas no tienen porqué estár siempre vinculadas al sobre-entrenamiento. Pero existe un número de ellas que son provocadas por un agotamiento/estrés muscular, etc.

En el caso de las lesiones, los/as deportistas disponen de más tiempo para poder trabajar con la visualización. Animo a entrenadores/as, jugadores/as, incluso a los/as padres (en categorías de formación) a contar con este tipo de ayuda.

Con ello conseguimos que los/as deportistas puedan trabajar, desde las posibilidades que les permitan sus lesiones, con aspectos técnicos, tácticos y mentales de cara a su incorporación a los equipos.

La complejidad a la que se puede llegar con esta práctica mental es extraordinaria (como se puede ver en el vídeo de Fernando Alonso), pero esto requiere convertirla en un hábito deportivo. Cuanto antes podamos empezar a trabajarlo con deportista y entrenadores, mejores resultados se obtendrían. Como todo aprendizaje que se precie, y merezca la pena, requiere de tiempo y esfuerzo.

Por último, recalcar que la visualización puede ser un complemento ideal para ir consolidando otros aspectos psicológicos, como pueden ser la fortaleza mental, la motivación, la atención, concentración, tolerancia a la frustración…

Recordad que el esquema de trabajo que utilizaremos será siempre el de: AUTO-CONTROL, DESAFÍO, COMPROMISO/TRABAJO Y AUTO-CONFIANZA.

Gracias. Un saludo.

  • Los vídeos han sido extraídos de: www.youtube.com
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